NO QUEREMOS MÁS SER ESTA HUMANIDAD
- Desviades Arg
- 6 sept 2022
- 1 min de lectura
por Fernando
Susy Shock lo dijo, y todes nosotres lo repetimos, lo trasmitimos de boca en boca como lo hacían antes los pueblos originarios con los mitos.
Rodrigo Ventocilla y Sebastián Marallano eran dos pibes con todo un amor ardiente por vivir. A todo ese amor lo decapitaron. Ahora Rodrigo está muerto, lo mató la yuta y todo el aparato represivo es cómplice.
Ambos eran referentes de Diversidades Trans Masculinas en Perú, y durante su luna de miel en Indonesia, con los anillos recién colocados sobre el anular y el emotivo "sí, acepto" todavía fresco en sus memorias, las autoridades de ese país los secuestraron. Allí, bajo custodia, sufrieron extorsión y tortura a manos de la más soberbia cisnorma, por ser trans y migrantes.
Este crimen tiene responsables, y exigimos apenas la más miserable justicia que no enmendará las dos vidas deshechas, pero que al menos condenará los hechos que nunca debieron suceder.
La repatriación de los restos de Rodrigo fue un proceso logrado únicamente gracias a los familiares de los esposos y la Universidad de Harvard, donde Ventosilla cursaba una maestría. Las autoridades peruanas poco se ocuparon del caso, como siempre que las personas trans somos víctimas de un crimen de odio.
Actualmente se llevará a cabo una necropsia que, se espera, revele con exactitud las causas de la muerte.





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